4 de octubre de 2018


Entrevista AIME: Gianpiero Brozzi, interim manager. 

Nacido en Venezuela, recibió formación en su país de origen y en Italia, Gran Bretaña y España. Graduado en Economía y Administración de Empresas por la Universidad de Parma, Italia, en 2011 concluí un Executive MBA en Esade, Barcelona. A lo largo de su carrera ha desempeñado funciones de Supply Chain Management, Project Management, Dirección Comercial y Dirección General, trabajando en Venezuela, Italia, Alemania, Portugal y España. Me dedico al Interim Management desde el 2009.

 

¿Qué significa para vosotros contar con una especialización en Interim Management?

Fue una opción de carrera. Al trasladarme de nuevo a vivir a Europa, traía un bagaje de muchos años de experiencia en empresas familiares. Tenía la idea de que quería seguir trabajando con este tipo de empresas, pero no me atraía la idea de incorporarme a la plantilla de una de ellas como trabajador fijo. Se me hacía mucho más atractiva la idea de colaborar en proyectos concretos, con objetivos claramente definidos y que, una vez entregado el resultado pactado, pudiera buscar otro proyecto en otra empresa. Ser IM es combinar los desafíos de los proyectos con la libertad de elección a qué proyecto dedicarme.

 

¿Cuándo y por qué decidirse ser Interim Manager?

 

Opino que la opción por el IM no puede darse al inicio de la carrera. Hace falta algunos lustros de experiencia profesional antes de dar el paso. Un buen profesional de IM tiene que traer en su bagaje la serenidad, la firmeza y el coraje para la toma de decisiones, que solo se adquiere con los años. Es un trabajo fascinante, pero muy difícil para jóvenes al principio de su vida laboral.

 

¿Qué cambia en el modelo de gestión de ser fijo a trabajar por proyecto?

 

Los proyectos tienen objetivos y tiempos de duración predefinidos y muy claros; o al menos deberían de tenerlos. Uno sabe lo que tiene que hacer y qué debe aportar. Un empleado fijo trae en su DNA la historia de la empresa. Se ha acostumbrado a enfocar los desafíos de determinada manera. El IM aporta aire fresco, una nueva mirada, sin compromisos previos. Como los demás ejecutivos saben que es interino, no es –en principio– una amenaza en términos de carrera profesional dentro de la organización. Tanto en situaciones de cambio como en proyectos de desarrollo de nuevos negocios, el IM puede tenerlo más fácil para funcionar como aglutinador y acelerador.

 

¿Qué ha aportado a tu carrera ser Interim?

 

La oportunidad de conocer a más realidades. Los proyectos pueden ser en industrias, mercados y hasta países distintos, y en cada uno la manera de hacer negocio es un poco diferente de los demás. Tienes la oportunidad de trabajar con distintos equipos de dirección, vivir experiencias muy desafiantes y por esto mismo enriquecedoras. Es como lo de San Agustín: “si la vida es un libro, quien no viaja sólo lee una página”; quien trabaja siempre en la misma empresa o negocio también. El IM ofrece la oportunidad de leer muchas páginas más.

 

¿Como es el proceso de integración a una empresa de un directivo temporal?

 

Hoy en día todo el mundo utiliza internet y a la que empiezas en una nueva empresa, los que van a trabajar contigo ya han hecho una búsqueda de tu vida laboral. Ya saben por dónde has pasado y que eres IM. Es una razón de más para jugar con las cartas sobre la mesa. Lo mejor es explicar que has venido por un tiempo determinado y para ayudar en un tema concreto. La gente lo entiende perfectamente cuando se es trasparente, pero sólo te ganas su confianza con tu trabajo, tus decisiones y con los resultados. Es sorprendente, pero muy a menudo en las organizaciones lo que más desea la gente es ¡que venga alguien y que tome decisiones!

 

¿Cuánto tiempo es recomendable que esté contratado un IM para desempeñar su función?

 

Depende del proyecto: los hay de pocos meses, pero también algunos que duran un par o tres de años. El gran “riesgo” para un IM es enlazar un proyecto a otro, en la misma empresa, e ir quedándose. A menudo recibes ofertas de un puesto fijo, pero si tu opción de carrera es firme, sabes perfectamente que siempre llegará un momento en que lo mejor es dar tu misión por concluida y marcharte.

 

¿Cómo fue tu primera experiencia Interim y como ha evolucionado hasta hoy?

 

Fue un desafío emocionante: ¡tuve la necesidad de hacer un cambio radical de mentalidad en la toma de decisiones, además de aprender un nuevo idioma! Venía de muchos años trabajando como emprendedor, y por lo tanto acostumbrado a ser el “decisor último”; al entrar en mi primer proyecto de envergadura, tuve que imponerme una nueva disciplina: ya no se traba de “simplemente” tomar las decisiones necesarias y hacer que se cumplieran, sino de promover esas decisiones y “convencer” a los “decisores últimos” sobre las necesidad/ventajas de las mismas, además de impulsar su implementación en el equipo que debía acatarlas y ejecutarlas. Todo esto además, en un idioma del que hasta entonces solo conocía pocas palabras. Fue una experiencia extremamente enriquecedora, pero al principio me costó adaptarme a la nueva realidad.

 

Con el tiempo la capacidad de adaptación a nuevos entornos mejora, y eso se traduce en una mayor rapidez en la producción de resultados.

 

¿Por qué recomendarías ser Interim Manager?

 

Hay muchas cosas que me gustan en el concepto: los proyectos tienen objetivos claros y verificables, los éxitos se saborean mucho, tienes la sensación de haber ayudado a la organización que te contrató a alcanzar determinados objetivos. Es un trabajo que exige mucho en horas y dedicación, pero también paga bien y permite meses de descanso entre un proyecto y otro. Es ideal para un determinado perfil de profesionales, pero no para todo el mundo. Lo peor que puedes hacer es intentar lo del Interim, mientras no te sale algo mejor: un trabajo fijo, por ejemplo. Estos son los Interims por necesidad, no por vocación. Pero si tomas la decisión de que es lo mejor para tu carrera, probablemente disfrutarás muchísimo.

 

Es un concepto de trabajo muy alineado con los cambios en el mercado laboral del siglo XXI.



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